Rolex Learning Center

Published on: September 25, 2014

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BELLEZA QUE RETA A LOS PAISAJES SUIZOS

Al apacible lago Ginebra y a los majestuosos nevados de los Alpes, Suiza sumó de manera deliberada la belleza arquitectónica del Rolex Learning Center en el campus de la École Polytechnique Fédérale de Lausana. Abierta en 2010, esta universidad comparte con la inglesa Cambridge el primer lugar como centro productor de conocimientos científicos y tecnológicos.

La silueta esbelta y extendida del Centro de Enseñanza Rolex, de suaves líneas onduladas, imprimen al edificio un carácter amable y cálido. Laboratorio del conocimiento que conjunta a matemáticos e ingenieros con neurocientíficos y técnicos en microelectrónica, este edifico, construido en una superficie de 20 mil 200 m2, alberga aulas en forma de burbuja, laboratorios de investigación, bibliotecas, un auditorio (Forum Rolex) para 600 personas, un banco (Credit Suisse), cafeterías, bares restoranes y áreas de relajación y descanso.

De construcción no jerárquica, puesto que nada en particular destaca para no opacar o disminuir la belleza del conjunto, levantar este edificio fue todo un desafío técnico, pues los ingenieros y el sentido común aseguraban que era una estructura que con sus 14 “miradores celestiales”, que fragmentan la plancha de concreto uniforme del techo, no podría sostener su propio peso. Era inconstruible. Sin embargo, este impedimento fue superado con la elaboración de puentes invisibles. Los ingenieros levantaron 11 arcos ubicados estratégicamente entre las partes altas y bajas, que son sostenidos por 70 cables de acero tensados bajo tierra.

Abrazando con amabilidad a su entorno, el Centro Rolex es un edificio sin escalones, sin paredes internas ni ascensores. Su piso de suaves ondulaciones levanta pequeñas colinas y conduce a las personas de manera ligera y amigable a través de los distintos espacios. Transitando de manera distinta gracias a las líneas curvas de la construcción, la gente es más propensa a entablar encuentros informales, intercambios de ideas y conocimientos entre investigadores, alumnos, técnicos y científicos que, más temprano que tarde, producirán nuevos conocimientos y productos.

El secreto para hacer posible tal maravilla arquitectónica es una mujer: Kazuyo Sejima. Nacida en 1956 en la prefectura de Ibaraki, Japón, Kazuyo Sejima egresó de la Universidad de Mujeres de Japón. En 1987 fundó su propio estudio, Kazuyo y Asociados, pero en 1995 da otro salto y con su colega Ryue Nishizawa abre las puertas de una nueva empresa: SANAA (Sejima + Nishizawa and Associates), despacho con el que proyectó y construyó el impecable Rolex Learning Center.

Siguiendo los pasos de Zaha Hadid, quien en 2004 fue distinguida con el máximo galardón con que la comunidad de arquitectos distingue a los suyos: el premio Pritzker, la igualmente talentosa y visionaria Sejima, artífice junto con su socio de varias obras de prestigio internacional (el Toledo Museum of Art, en Ohio, Estados Unidos; el Museum of Contemporary Art, en Sidney, Australia; el nuevo Mercedes-Benz Museum, en Stuttgart, Alemania; el New Museum of Contemporary Art, en Nueva York; la Serpentine Gallery, en Londres, y la boutique Dior Ometasando, en Tokio), también ganó en 2010 el pódium del Pritzker, equivalente al premio Nobel de los arquitectos.

 

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