Margot. Me quiere... no me quiere

Margot. Me quiere… no me quiere

«Me quiere…no me quiere». ¿Qué romántico sin remisión no ha arrancado alguna vez los pétalos de una margarita para saber lo que siente su enamorado por él? Este clásico acertijo cobra vida en el Margot, la primera complicación de Christophe Claret específicamente diseñada para mujer. El elegante Margot, que se presentó en Baselworld la pasada primavera, ya ha conquistado a los aficionados a la relojería. El reloj ha sido ganador del Grand Prix d’Horlogerie de Genève en la categoría «Ladies High Mech».

Según cuenta la historia, la Île Saint-Louis, situada en el centro de París, fue durante la Edad Media en un prado poblado de sauces y álamos. Un lugar idílico en el que los enamorados podían pasear y saber cuánto se amaban arrancando los pétalos de una margarita mientras recitaban: «Il m’aime, un peu, beaucoup, passionément, à la folie, pas du tout”. En español: «Me quiere…no me quiere (nada)».

Mientras que en la versión en español se trata de una cuestión de todo o nada (me quiere, no me quiere), la versión en francés presenta una gama de posibilidades más amplia: me quiere un poco, me quiere mucho, me quiere apasionadamente, me quiere con locura o no me quiere nada.

La tradición ha trascendido desde entonces y es la alegoría perfecta para hacer realidad el deseo de Christophe Claret de crear un reloj que resulte a la vez cautivador y complejo, la personificación definitiva de la mujer. Como una bella expresión de amor verdadero, el Margot hace uso del savoir-faire en materia de relojería y lo transforma en toda una declaración de amor.

El movimiento de cuerda automática del Margot incorpora una complicación deliciosamente innovadora que permite al portador «arrancar» los pétalos de una margarita en la esfera. Cada vez que se presiona el pulsador situado en las 2 h, suena un timbre cristalino y un pétalo –a veces un par de pétalos, algo imposible de prever– desaparece sutilmente debajo de la esfera en una acción suave, que describe a la perfección la delicadeza con la que se desviste la flor. La ansiada respuesta aparece (en francés) en una ventanilla situada en las 4 h. ¿Quién hubiera pensado que se pudiera jugar a un juego amoroso en un reloj mecánico de gama alta? La femenina caja de oro presenta un perfil curvado que se adapta a la perfección incluso a las muñecas más finas. La esfera de nácar natural destila una feminidad romántica y revela unos versos de Victor Hugo grabados con gran delicadeza. Dos agujas de acero con puntas de oro se deslizan sobre los 12 pétalos de titanio con un lacado satinado blanco que se ajustan firmemente al pistilo central cetrino. Tres diamantes en forma de pera situados en las 3, las 6 y las 9 h enfatizan la escena con gran poesía. El fondo deja ver el rotor de cuerda automática, un carrusel de colores en forma de flor delicadamente esculpido que simboliza los sentimientos del amor. Margot es la perfecta alegoría del deseo de Christophe Claret de crear un reloj que resulte a la vez cautivador y complejo, la personificación definitiva de la mujer. El Margot florece en cuatro ediciones limitadas de 20 ejemplares cada una.

 

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